En el aeropuerto de Neiva alquilamos un coche para desplazarnos al Parque Arquelógico de San Agustín. En los 250 km. de recorrido el paisaje es cambiante debido a los diferentes ecosistemas.

En zonas de montaña, la mayor parte de las carreteras son sombreadas con árboles como roble, cedro, y pino colombiano. La carretera es buena y bien señalizada, es agradable circular aunque a ratos la circulación se enlentece por los grandes camiones y tramos de obras.

SAN AGUSTÍN – Parque Arqueológico. Hoy considerado uno de los espacios arqueológicos más importantes de Colombia, además de ser la necrópolis de mayor extensión a nivel mundial por resguardar valiosos vestigios de antiguas culturas prehispánicas, representando un patrimonio para la humanidad, y reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial.

Fue una cultura cuyo origen se remonta a: En un Periodo temprano (= 1000 a.C.- 1 d.C) se formaron las primeras aldeas y comunidades agrícolas. Periodo clásico (= 1 d.C.-900 d.C) donde florece la cultura con la construcción de tumbas monumentales y las famosas esculturas de piedra gigantes, a la vez que una organización religiosa compleja.

Ellos creían en la Vida después de la muerte.


En su Periodo tardío (=900 – 1500 d.C.), hubo un declive cultural progresivo antes de la llegada de los españoles.

No se conoce el grupo indígena del que eran descendientes directos ni su nombre específico. Los españoles bautizaron el lugar con el nombre de San Agustín.

Lo que nos queda muy claro es que el nombre es colonial, pero la cultura es prehispánica y mucho más antigua. El nombre impuesto, honra a un santo cristiano, no a la cultura original. Es un típico ejemplo de cómo la colonización renombró lugares indígenas por no entender su simbología y la interpretaron con su visión religiosa.


Consideraron que los objetos de culto eran “Ídolos paganos y demoníacos” asociados al mal y que existían prácticas que debían eliminarse. Por lo que desgraciadamente muchas culturas indígenas fueron evangelizadas y sus símbolos vistos como algo a reemplazar. Alberga un gran conjunto de monumentos religiosos y esculturas megalíticas.

Cuenta con 500 figuras precolombinas de piedra, centros ceremoniales y tumbas creadas para honrar la memoria de los ancestros.

Estamos en la capital arqueológica de Colombia, donde sentimos el misterio de las civilizaciones precolombinas al ver esculturas monolíticas que pueden tener origen entre el año 100 a.C. Y el 800 d.C.
Es como sentirse un poco viajando en el tiempo.

Caminar por San Agustín es como estar en un mundo antiguo que todavía respira.

Hay vegetación por doquier, silencio absoluto y de repente aparece una estatua que parece te esté observando con su expresión intensa de ojos profundos.

El emplazamiento invita a descalzarse y caminar sintiendo la energía y conexión con la tierra. Por unos momentos retrocedemos en el tiempo e imaginamos estar inmersos en su cultura ancestral.

Al integrarnos en silencio en la naturaleza sentimos mucha Paz a la vez que nos es fácil comprender que la muerte no es el final, sino una transición a otro plano.



Lo más destacable es que creían en la Vida después de la Muerte (900 al 1500 d.C), y fue parte del pensamiento religioso cristiano. Más tarde se cuestionó estudiar estas creencias al margen de la religión ya que se consideraba un terreno de la teología y no de la ciencia.
En la actualidad, debido a los estudios científicos sobre las ECM (experiencias cercanas a la muerte) hay mucho a considerar: a/ procesos del cerebro en situaciones extremas o bien, b/ algo más profundo sobre un estado de la conciencia.
Parque Arqueológico Alto de Los Ídolos


La Guardiana, es una figura femenina asociada a la protección de una tumba como custodiadora en la entrada. Muestra colmillos, ojos saltones y posición hierática para vigilar el horizonte.

Otras figuras de impacto son las talladas en piedra volcánica que tienen rasgos de jaguar, mezclando rasgos humanos y de felino, con colmillos grandes bien visibles, ojos profundos y unas posturas como de guardianes.
Estas figuras híbridas podrían simbolizar transformación espiritual y símbolo de poder.
El jaguar era un animal sagrado símbolo de capacidad y fuerza que conectaba con lo espiritual o sobrenatural. Se utilizaban como guardianes de tumbas y protectores del más allá.

Los habitantes creían que la muerte no era el final, sino un paso a otro mundo y las estatuas parte de una cosmovisión profunda sobre la vida, la muerte y el universo. Ellos, con sus vestigios nos muestran que tenían una visión de la vida muy espiritual, simbólica y conectada 100% con la naturaleza, la vida y la muerte y una estrecha relación entre humanos, animales y dioses. La naturaleza como eje central donde la tierra, ríos y cuevas eran mucho más que lugares físicos pues eran espacios sagrados con significado espiritual.

Parque Arqueológico Alto de las Piedras (a media hora del Alto de los Ídolos)
La figura más emblemática o representativa del parque es el “Doble Yo”, escultura en piedra tallada, que representa dos seres o dos rostros en uno.

Su forma parece un humano de rasgos misteriosos y simbólicos. Se cree que representa la dualidad (vida / muerte, humano / espiritual) de un ser con doble naturaleza o poder; simbolizando la dualidad y el misterio espiritual de esta cultura.

Encontramos tumbas profundas cubiertas con lajas de piedra. Algunas aún conservan pinturas originales en rojo, negro y amarillo.



Salto de Bordones Después de haber visto la figura del “Doble Yo”, en Isnos, nos desplazamos 35 km para visitar el Parque Nacional Puracé, donde se halla el Salto de Bordones, uno de los más altos de Colombia. (400 m).


Resumen de cada lugar:
El Parque de San Agustín: Alberga importantes vestigios reconocidos por la UNESCO de importante valor histórico y cultural. En el alto de Los Ídolos: Estatuas más grandes, con detalles complejos. Tumbas y cámaras funerarias muy elaboradas. En el alto de Las Piedras: Lugar más pequeño y tranquilo. Fue un centro ceremonial. Se caracteriza por la profundidad de sus tumbas. Destaca la escultura del “Doble Yo”, que representa una figura humana con rasgos animales y una segunda figura sobre su cabeza.
Desierto de La Tatacoa

El desierto de La Tatacoa es fascinante por sus únicos ecosistemas, no es exactamente un desierto, sino un bosque seco tropical que no siempre se llamó así: pasó de ser el “Valle de las Tristezas” a “Tatacoa” debido a la cantidad de serpientes, especialmente de cascabel. Como que estaba lleno de estos reptiles, la gente comenzó a llamarlo así.

Para Conmasde70 es una “joya” situada en la provincia de Huila, Colombia.
El sendero Cusco o Cuzco es un terreno de tierra roja con cañones y grietas creadas por millones de años de erosión. Hay momentos que nos parece un laberinto y otros tenemos la sensación de estar en otro planeta transpirando por cada poro (39°). Sudando la gota gorda, nos esforzamos en explorar este lugar mágico, donde la naturaleza nos muestra su lado más extremo.

Es una extensión árida de arena, repleta de impresionantes formaciones geológicas combinando belleza paisajística y tranquilidad. Las fotos se disparan solas. Hay unos contrastes de luz espectaculares. ¡Foto!¡Foto!¡Fotooooo!


La Tatacoa no cuenta con polución auditiva, por lo que disfrutamos del silencio, del paisaje y de la tranquilidad del lugar.
A ratos el silencio es ensordecedor, lo llenamos nosotros al escuchar nuestra respiración, los latidos del corazón y el zumbido interno. Al no haber ruido alguno a nuestro alrededor parece que el sistema auditivo se nos ha vuelto más sensible, como si el cerebro por no tener estímulos externos subiera “el volumen interno”. ¡Curioso!

El sendero Los Hoyos, es todo él con formaciones de tonos grises y ceniza. Sin tantos laberintos y con más espacios amplios. A Conmasde70 nos da la sensación de haber aterrizado en la luna por sus tonos grises y formaciones más suaves. Su terreno es más compacto y ondulado con menos vegetación. Con los años, la erosión del agua, el viento y la composición del suelo (arcillas y cenizas volcánicas); han esculpido este paisaje lleno de huecos o canales.

El calor es insoportable ahora (40°) suerte que nuestra intuición nos indicó madrugar.


La Tatacoa es una zona muy erosionada y cruzada por cañones secos de caprichosas formas que se crean sobre superficies arcillosas, formando surcos o canales laberínticos que pueden alcanzar hasta 20 metros de profundidad.


Valle de los Xilópalos. Podría interpretarse como Valle de los troncos o Valle de la madera, ya que encontramos formaciones rocosas de troncos petrificados. Es un paisaje árido y laberíntico, con surcos profundos formados por la erosión.


Aunque la vegetación es escasa encontramos muchos cactus (melo-cactus) y arbustos resistentes al clima seco.
Los contrastes de colores son impresionantes, lo que lo hace ideal para tomar fotos y capturar la belleza de este entorno tan sumamente inhóspito donde el calor es insoportable, y la necesidad de beber se hace sentir a cada momento.

El Valle de los Xilópalos es de un paisaje en el que se combinan la tierra erosionada con las plantas resistentes. Nos es interesante para conocer la flora del desierto y cómo sobrevive la vida en este lugar.

Un indicador informa sobre la fauna que se puede avistar: tortugas, roedores, serpientes, arañas, escorpiones, águilas, lagartos y tigrillos compartiendo este espacio, escondiéndose en la tierra seca y entre los cactus “cardones” que alcanzan hasta 4 y 5 cuatro metros de altura. De momento no vemos nada más que lagartijas, mariposas y una pareja de búhos, aunque caminamos con cuatro ojos no fuera que pisáramos una serpiente…

Nos sorprende ver unas piscinas rodeadas de tierra, verdaderos oasis en medio de este “desierto”. Son pozos donde se acumula el agua de fuentes subterráneas y lluvias que se filtran por el terreno seco.

Hay poca vida animal y vegetal. Las plantas de esta zona se adaptan a las condiciones climáticas con sus raíces horizontales de hasta 30 metros y raíces verticales de 15 metros de profundidad que les facilitan el acceso al agua.

El desierto de la Tatacoa es un lugar privilegiado geográficamente por su ubicación próxima al Ecuador terrestre. Desde donde se pueden observar 88 constelaciones y apreciar fenómenos como lluvias de meteoros. ¡Ojalá! Hubiera podido ser así…. Nuestra tan deseada caminata nocturna se convierte en tener que quedarnos en el hotel. Ya antes de la puesta de sol (alrededor de las 18h.) este se oculta entre estratos de densas nubes. A las 19 h, el cielo está totalmente cubierto. Nos conformamos con el recuerdo de haber visualizado la Vía Láctea en el Sahara y Atacama como una banda blanca y densa, parecida a una nube de humo brillante y luminoso, cruzando el cielo.

Diseñamos con antelación la visita a este “desierto” para coincidir con una noche sin luna (luna nueva), y ver con claridad la Vía Láctea con cero contaminación lumínica, pero el tiempo no está de nuestra parte y no sale como es nuestro deseo. No nos quejamos en absoluto ya que en todo nuestro recorrido por Colombia el tiempo siempre estuvo a favor.
Durante cuatro meses hemos recorrido y descubierto la realidad de este extenso país. Hemos contemplado montañas que superan los 4.000 metros, inmensas playas con dunas rojas que se deslizan hasta el mar, ríos de caudal imponente, lagos, cascadas y cañones donde aún habitan animales en peligro de extinción. También hemos tenido la oportunidad de convivir con personas de etnias muy distintas a la nuestra, en un ambiente de respeto y amabilidad que difícilmente podremos olvidar. Sin embargo, creemos que nuestro mayor acierto ha sido reservar para el final de nuestro periplo, justo antes de tomar el avión en Bogotá y regresar a BCN, la visita al desierto de Tatacoa y al parque arqueológico de San Agustín. En este último, nos adentramos en la historia de una civilización muy anterior a nuestra era. Contemplamos vestigios de pueblos hoy desconocidos, que ya intuían la existencia de otra vida más allá de la muerte; una idea que, en el fondo, no resulta tan ajena al pensamiento contemporáneo. Asimismo, pudimos reflexionar sobre la profunda transformación que supuso la llegada de los conquistadores, cuyas leyes y creencias religiosas alteraron de manera decisiva el carácter natural y pacífico de estas comunidades. Por su parte, el desierto de La Tatacoa nos reveló, con silenciosa elocuencia, los cambios que ha experimentado la orografía de nuestro planeta a lo largo de millones de años: restos de árboles fosilizados y huellas de animales que hoy extinguidos dan testimonio de ese pasado remoto. Sin duda, ¡Ha merecido la pena!
En el aeropuerto de Neiva devolvemos el coche de alquiler y volamos con destino a Bogotá.
Galería de imágenes :




















Gracias, gracias por traerme a casa, ese MARAVILLOSO MUNDO nuestro, que tanto maltratamos, pero que sigue avanzando, ignorandolo.
Hola Carinyet
Gracias por tu comentario.
Hay lugares en los que el mundo, su gente, y la naturaleza esta menos maltratada. COLOMBIA es uno de esos lugares de Naturaleza infinita!!!
Un abrazo de Conmasde70.
Es molt molt interesant per mi.. Es un lloc que no sabia ni que existia
Preciós i poc visitat, que ho fa molt singular
Felicitats per saber coneixa tantes coses
Una abraçada
Hola carinyet
Ja et trovabem a faltar! Ens agrada molt que ens acompanys.
Nosaltres no coneixiam res de Colombia només per fotos i es un país meravellós i el millor es la seva gent.
Som afortunats de haber fet tot el que hem fet. Per ara les cames aguanten. Sempre ho agraïm al cel.
Aviat buscaré un día per veuren’s.
Un petonás.
Conmasde 70