Madagascar/Avenida de los Baobabs

Hacia Morondava hay unos 220 km. equivalentes a unas 9 horas de pista con vehículos 4×4. Nos han advertido que la pista es de las que tienes que agarrarte fuerte a los asideros y ajustarte el cinturón. ¡En marcha, estamos preparados!diapositiva35

La pobreza de esta zona es patente, las casitas o chocitas construidas con delgadas ramas, cañas y paja, son muy sencillas y endebles. Desde luego aquí la pobreza no está erradicada (como se pretendía en los objetivos del milenio)

Nosotros bien acomodados en el coche, con el corazón encogido, miramos a nuestro paso el panorama de carencias y escasez.

Vamos haciendo paradas técnicas y cambiando de coche, así podemos estar unos y otros compartiendo las interesantes conversaciones con nuestro guía, al que acribillamos a preguntas.
Hoy parece que estamos más callados y preguntamos menos. Es evidente que  la visión de las pequeñas aldeas del camino, el desolado terreno, y las condiciones de vida que cada uno evalúa durante el trayecto, en general, nos han tocado la fibra sensible. Tenemos que cambiar el chip, para pasar de nuestra  abundancia a esta “nada” que vamos viendo a través de la ventana. La aridez del terreno es tan perceptible, que uno siente el calor que desprende la hierba seca de los márgenes.

Tenemos que volver a atravesar los ríos Mananbolo y Tsiribihina con las barcazas transbordadoras. El trasiego que representa el embarque y desembarque de los coches, nos  es un divertimento y mejor ocasión para estirar las piernas que están ya entumecidas de tanto coche.diapositiva20

Los rudimentarios pero efectivos transbordadores están compuestos por dos barcazas sobre las que se colocan tablones y navegan arrastradas por la fuerza de un motor de gasoil. El sistema es sencillo como lo es su gente.

Con toscas herramientas hacen ingeniosos inventos, sino tienen gomas elásticas utilizan cuerdas, sino tienen esponja utilizan trapos. Es la ley del ingenio y la subsistencia.

El caso es que el transbordador, cumple su papel y nos traslada a la otra orilla con bastante rapidez.
Llegamos a Belo y buscamos un lugar para comer algo.

diapositiva47En la calle principal hay muchos puestos de comida, estamos muy hambrientos y la empanaditas y empanadillas se ven sabrosas y apetecibles, las probamos, pero acabamos en un restaurante. Necesitamos estar a la sombra, beber mucha, mucha cerveza y agua embotellada fría.

Nadie se molesta cuando les fotografiamos. Hay instantes que somos “depredadores”. Por ejemplo de seis en el grupo, cinco llevamos cámara y hay muchos instantes en los que lo cinco estamos fotografiando lo mismo, todo, todo y más. diapositiva57

Las mujeres, sobretodo las jóvenes, usan una mascarilla facial de arcilla, mezclada con pulpa de fruta, para protegerse del sol. La llevan con naturalidad durante todo el día, hasta que se les cuartea y les cae poco a poco.

Continuamos por la polvorosísima pista en dirección a Morondava. Comenzamos a ver muchos Baobabs. ¡Qué árboles más curiosos!, parecen dibujos animados. diapositiva37

Existen ocho  especies, de las cuales seis crecen aquí en la isla. 

Su altura puede oscilar entre los 5 y 30 m, y el diámetro del tronco supera los 11 m. La corteza es lisa y la  madera  fibrosa con poco contenido en agua. Las hojas sólo brotan en la época de lluvias El  fruto es una baya seca o una gruesa cápsula con forma de melón alargado. Las semillas son numerosas y grandes, con forma de riñón.

Por la ruta hemos parado a visitar el Baobab Sagrado. Existen leyendas que dicen que los árboles solitarios albergan espíritus, por lo que no nos ha extrañado encontrar ofrendas a sus  pies. También hemos visto el Baobab Amoroso, que curiosamente es un ejemplar con un tronco que se divide en su base en otros dos, que se entrelazan entre si como en un abrazo.espagne-mada-1424-copy

Tocarlos, abrazarlos, admirarlos es lo más habitual, curiosamente todos hemos hecho lo mismo. Parece que tengan mil historias que contarte, es muy especial la sensación que da el estar cerca y en silencio. Es un árbol tan singular como extraño, que no deja indiferente. Nos hubiera gustado verlos con sus flores y frutos, o cuanto menos con hojas, justamente les empezaban a crecer.

Y esa tan especial forma de botella, que señala su etapa de madurez a partir de los doscientos años, es fascinante. Por lo oído y leído, en buenas condiciones, de suelo y clima pueden vivir hasta 800 o 1000 años, se habla de ejemplares que han alcanzado los 4000 años. ¡Puro espectáculo!, ojalá podamos ver uno.

Como gran curiosidad comentar que algunos se ahuecan en la madurez y se convierten en  depósitos que  pueden almacenar hasta seiscientos o mil litros de agua.

Adansonia digitata. El baobab por excelencia, alcanza los 25 m de altura y 10 metros de diámetro. La copa es redondeada y tiene uno o varios troncos secundarios. 

  • Adansonia grandidieri. Es la especie más alta (25 m) y esbelta  de tronco acilindrado y liso. La corteza, de un tono gris rojizo. De la pulpa del fruto se come fresca y de la semilla se extrae un aceite para cocinar
  • Adansonia gregorii  Raramente supera los diez metros de altura y la copa es irregular. 
  • Adansonia madagascariensis. De 5 a 12 m. de altura y de formas muy distintas. 
  • Adansonia perrieri. De máximo 5m, está en peligro de extinción 
  • Adansonia rubrostipa Es el más pequeño  de 4 a 5 m, aunque pueden de hasta 20 m. Son gruesos y se estrechan antes de las ramas, dándoles una forma de botella. La corteza es marrón rojiza. Las hojas son fuente de alimentación para lémures.

Y como colofón del día, llegamos a tiempo para pasear y ver la famosa puesta de sol en la “Avenida de los baobabs”

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Aunque la hemos visto tantísimas veces en fotos, imágenes y documentales, te sientes enano junto a los colosales baobabs en la gran avenida, y te extasías.

Es  como ser parte de un decorado, te sientes como el héroe que transita entre descomunales columnas. espagne-mada-1462-copy

Todo se aprecia gigantesco, de tamaño desmedido, las proporciones de las fotos son engañosas, esto es sencillamente monumental.

El sol baña sus troncos, con preciosos colores cambiantes, a medida que se va ocultando.

Un espectáculo de la naturaleza que atrapa por su singular y peculiar belleza, quedando en el recuerdo para siempre.

La noche cae muy rápido, seguimos ruta forzando la vista para no perdernos ni un solo baobab. Llegamos a nuestro alojamiento “Baobab Café” cansados como cada día. Estos tan largos trayectos por pista poco frecuentada, con tanta irregularidad de terreno, nos apalizan.

Pero nos sentimos satisfechos, pues la Isla Roja nos ha regalado hoy muchos momentos inolvidables…

Al final del post podéis ver una galería de fotos (mayoritariamente Baoabs).

Viaje/ Madagascar/ Octubre 2015

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4 thoughts on “Madagascar/Avenida de los Baobabs

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