GUATEMALA/ Lago Atitlán / Tikal / Semuc Champey / América central (2)

Panajachel pertenece al departamento de Sololá. Es la puerta del lago de Atitlán, “el lago de origen volcánico más bello del mundo”. Unos días en Panajachel serán el punto de partida de nuestras visitas previstas. Lago Atitlán, situado a 1.560 m. sobre el nivel del mar y 18 km de longitud, es un lugar de belleza extraordinaria por estar rodeado de distintas comunidades autóctonas, cada una con lengua propia. De uno de sus lados emergen tres volcanes perfectos: Atitlán, San Pedro y Tolimán. Llegamos a Panajachel en un colectivo (shuttle). “Pana” como también la denominan es la ciudad más grande a orillas del lago, que cuenta con otras once poblaciones en su alrededor. No destaca por ser el pueblo más bonito del lago pero si es una base para visitar las otras poblaciones. Además desde su embarcadero vemos las mejores vistas de los volcanes, no solo el San Pedro (3020 m), también el Atitlán (3537 m), y el Tolimán(3158 m) con el Cerro del Oro delante.

Hacemos un treeking corto en su Reserva Natural junto al «mariposario» (que no visitamos) sito a la entrada del pueblo. Un sendero entre la selva nos conduce hasta el lago después de atravesar tres puentes colgantes. Al llegar a su orilla tomamos un delicioso baño contemplando enfrente el majestuoso volcán. Como tantas veces hacemos el recorrido solos. ¡Ventajas de viajar en baja temporada! Conmasde70 nos sentimos afortunados de estos “pequeños regalos”.La mejor actividad aquí es conocer los diferentes pueblos del lago, disfrutando de su gente, su ambiente y las vistas. Para desplazarnos lo hacemos en barca. De manera regular parten pequeñas lanchas rápidas cubiertas que unen las distintas poblaciones. Nos desplazamos por  San Pedro entre sus calles empinadas y empedradas. Destacamos su mercado ubicado en su calle principal rodeando las calles adhiayentes a su pequeña y colorista iglesia. Estamos fascinados con tantísimo color. En la placita un tuc-tuc nos lleva hasta los miradores donde las vistas del lago son muy buenas. Hacemos la “turistada” de la foto de la cara del Maya tumbado. Realmente el relieve de la montaña parece una figura echada. El regreso en la barca a partir de las 14 horas es más movido pues el “xocomil” o viento que se genera de forma habitual por la tarde provoca olas y remolinos que salpican agua dentro de la embarcación.

Otro día dejamos por unas horas el lago y nos desplazamos en “Chicken bus” a San Andrés Xecul, municipio de Totonicapán cerca de Quetzaltenango.Una bonita experiencia la de conocer el medio de transporte y comunicación entre poblaciones. San Andrés Xecul, es una pequeña localidad donde nos sentimos muy a gusto conociendo su tradición en la preparación de las pequeñas capillas con sus altares para celebrar el día de Corpus Cristi. Recorremos sus calles sin a penas ser percibidos, lo que nos encanta sobremanera. Si nos dirigimos a ellos, nos acogen con la sencillez característica de abertura hacia el extranjero. Una localidad de preciosas y coloristas pequeñas iglesias verdaderamente de sencilla arquitectura y estilo colonial. Sus decoraciones y dibujos nos recuerdan el estilo “Naif”. Hablando con los locales entendemos que en su día el sacerdote cristiano se ausentó mientras la construían y su gente aprovechó para acabarla y decorarla a su gusto. Apreciamos un detalle en el que algunos ángeles están representados con calcetines y botas. La fachada es fotogénica por todos sus ángulos.  

Otro de nuestros días en el lago nos acercamos en lancha a Santiago de La Laguna, es domingo y tenemos la alegría que celebran Corpus Cristi. Las calles son cubiertas por alfombras elaboradas con serrín de colores, flores, frutas, hoja de pino y otros materiales. El ambiente que se respira con los preparativos emociona. Todos colaboran en adornar la iglesia y alfombrar las calles por donde pasa la profesión con la Custodia. La pirotécnia, el olor a incienso, los cantos religiosos y la música de la banda anuncian el paso de la profesión precedida por el sacerdote llevando la Custodia. Ver tantísimos fieles en profesión sobrecoge y emociona sabiendo que el recorrido es de dos kilómetros y tiene una duración de dos horas. Vemos centenares participando, muchos más que visitantes nacionales y algún que otro viajero como nosotros. Hacía tiempo que no veíamos una iglesia tan llena de fieles. San Pedro conserva a día de hoy sus tradiciones mayas. Sus coloristas mercados están muy bien surtidos de artesanías llamativas y telas bordadas a mano. Es muy curioso ver a los  locales vistiendo tradicionalmente. Nos quedamos paseando sumergidos en la cultura local. Su sencilla gastronomía es de una centenaria tradición culinaria mestiza, debida a la mezcla de las costumbres alimentarias de los indígenas descendientes de las diferentes etnias mayas. ( en la foto carne de res adobada, verduras y pasta de frijol)

Por la tarde de vuelta a Panajachel, nos encontramos con un grupo de jóvenes enmascarados y disfrazados bailando el tradicional “baile de negritos”. Nos unimos un rato a ellos bailando también y los seguimos hasta su siguiente punto de baile. El tránsito de la población queda a ratos colapsado ya que cortan las calles durante su representación. ¡Nos encanta vivir estos momentos inesperados y añadirnos al follón! Son las sorpresas añadidas a los días sin organizar o sin tema previsto. ¡Siempre aparece una que otra!

Llegamos al aeropuerto de Santa Elena, también conocido como Flores o Tikal -Flores en vuelo doméstico. Por la mañana temprano caminando desde nuestro hotel en Flores nos acercamos a conocer la isla de Flores atravesando el puente que las une.Una isla pintoresca ubicada en el departamento de Petén, Guatemala. Se encuentra en el Lago Petén Itzá, destacando sus edificios de “aire colonial” pintados con colores vivos.Sus callejones estrechos empedrados, sus tiendas de artesanías, las vistas al lago nos envuelven en una atmósfera sencilla y acogedora.También destacamos sus  múltiples restaurantes con buena  vista al lago, muchos de ellos con su propio embarcadero. En resumen: Una isla diminuta en la que descansar antes de emprender el plato fuerte de conocer las ruinas arqueológicas mayas de Tikal. Temprano (7:30 a.m) un “colectivo” nos recoge en el hotel para acercarnos al lugar.El paisaje  durante el trayecto es cambiante. Cada km es más tupido y selvático, ya que es uno de los bosques primarios que quedan en Centroamérica.Fotografiamos las señales de tráfico que informan de la posible presencia de animales en la zona (serpiente, jaguar, pecaríe, tapir, etc) Estamos ya muy mentalizados para resistir el calor húmedo y pegajoso de la selva y con muchas ganas de explorar toda la zona arqueológica.Desde la terraza de nuestra cabaña, al atardecer vemos monos araña saltando de rama en rama desde lo alto de las copas de los árboles. Al caer la noche el sonido de los insectos es inigualable. Nos dormimos mecidos por el. De madrugada antes que suene la alarma del movíl nos despierta el sonido característico de los monos aulladores que no se dejan ver. ¡En pie! Somos los primeros visitantes ¡Las seis en punto! El Parque Nacional Tikal es un área en el corazón de la Reserva de la Biosfera Maya en la provincia de Petén, en el norte de Guatemala. Alrededor del 70% está todavía cubierto de bosque primario con un dosel que alcanza los 50 m, sobre el suelo, (ceiba, caoba y zapote).En Tikal, la temperatura es caliente y húmeda con un promedio anual 26 °C. Tikal, en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tanto por sus valores naturales como culturales. Lo que estamos conociendo nos parecen las ruinas mayas más impactantes que van del 400 b.C hasta el 800 a.C. Todavía hoy están siendo reconstruidas y otras excavadas, lo que nos hace sentir descubridores de un suelo sagrado. El paisaje de su entorno es una inmensa y densa selva destacando entre la frondosidad las altas pirámides de dos de sus templos de empinados muros. Lo que más nos admira al verlos si los comparamos con los de Chichén Itzá, es el hecho de encontrarlos en medio del corazón de una espesa selva en la que habitan cantidad de animales. El sonido de entre la maleza a ratos es ensordecedor, la humedad tropical, la densa neblina y el olor a tierra mojada, nos atrapa en una atmósfera especialmente mágica.

La Plaza Mayor de Tikal es un lugar que nos impone respeto. Queremos contemplarla en toda su grandeza con calma, e imaginarnos a los sacerdotes durante sus ceremonias. Al llegar a ella solitaria aún (6:15 a.m) podemos contemplar las estructuras de los templos I y II. El cielo está cubierto y los débiles rayos del incipiente sol a penas alcanzan a las estructuras sobre una alfombra verde aún no pisada. Ascendemos a la terraza del templo II por las escaleras de madera ubicadas por detrás de la gran plaza.El Templo IV es la estructura más alta de72 m. de altura, su parte media invadida de maleza está aún por descubrir y remodelar.   Ascendemos curiosos por unas empinadas escaleras de madera que nos hace conocedores una vez alcanzada la cima de lo que es el “vértigo selvático”.  Arriba, como que la crestería está al descubierto, podemos disfrutar de una vista espléndida de los otros templos (por encima de las copas de los árboles) La selva se extiende en todas las direcciones, hasta perderla en el lejano horizonte.  La Calzada Maudslay es verdaderamente una de las mejores caminatas alrededor del parque, la cual une el complejo Norte con “El mundo perdido”.Los dos lados de la calzada están rodeados selva, pudiendo escuchar toda clase de gorgojos, silbidos o graznidos.¡Puro espectáculo!Escalamos el Templo II y nos sentimos arqueólogos por un día. La gran máscara que perteneció al Dios de la Lluvia Chaac nos transporta a los tiempos de la cultura Maya, imaginándonos la grandeza de Tikal cuando sacerdotes, sabios y guerreros la habitaban. El Templo III, es el único cuyo dintel (umbral de la puerta de un templo) todavía se encuentra en su lugar bastante bien conservado). En Tikal, los dinteles se tallaron con madera de “chico zapote” que es muy dura y de la que se obtiene la resina de látex con la que se hace el chicle (como la llaman acá). Los mayas tallaron la madera hace más de mil años por lo que cada dintel es en sí un tesoro.Hacer fotos de estructuras tan altas requiere en ocasiones malabarismos. 

 

Al anochecer en nuestra pequeña habitación de la selva, antes de quedarnos sin electricidad y Wifi, Conmasde70 nos ponemos al día de nuestro blog, acompañados por el sonido de la “ jungla de Tarzán y Jane” ¡Hoy tenemos mucho que contar! 

Y como plato final del periplo centroamericano nuestro destino es: ¡”Semuc Champey”! Un Parque Natural ubicado en Alta Verapaz a 70 kilómetros de Cobán. Para llegar a Lanquin el trayecto no es fácil. Tanto desde Flores como desde Río Dulce o bien desde Panajachel, después de unas horas de ruta asfaltada se inicia un baile continuo por una pista de ripio que parece no acabar nunca. El trayecto es fatal, lento y movedizo, (pero no hay otro modo de llegar). Una vez en Verapaz las vistas son puro espectáculo : valles fértiles, agua abundante, cafetales frondosos con palmerales, cardamomo, cacao, cocotales, plataneros, hasta llegar por fin al río  lo que significa ya el destino final. En total 10 horas, sin contar las paradas para estirar las piernas. ¡Buffffff!

Hay varios senderos para recorrer y conocer bien toda la zona. Conmasde70 estamos preparados para realizarlos todos. ¡Es nuestro reto final de viaje!        Comenzamos por el Sendero que nos conduce hasta el  Mirador, en donde la vista panorámica de los manantiales y pozas es extraordinaria. Es de dificultad media, tardamos 45’ en subir y bajar una infinidad de escalones de piedra, rocas y escaleras de madera. Vamos reposando y bebiendo agua, el caso es no agotarse. En el mirador hay un rótulo que indica que solo pueden estar 10 personas sobre la plataforma.
Conmasde70 estamos solos, fotografiando la belleza natural de todo nuestro entorno. La visión desde tan alto es preciosa. Estamos a 600 metros de altura sobre las pozas y las fotos parecen realizadas con un dron.El “Sendero Champey” es una agradable caminata  que recorremos en 20 minutos y nos lleva directamente a las pozas en las que podemos nadar. Antes de llegar nos acercamos al sendero que conduce al famoso sumidero, en donde vemos la fuerza con que el Río Cahabón se esconde bajo tierra. De vez en cuando nos sorprenden saltos de agua. La mayor parte del terreno es plano y con pocos desniveles.Nadamos para cruzar las pozas, es divertido saltar de una poza a otra, usando los desniveles naturales tipo tobogán que acá denominan resbaladeros.

El Sendero Cahabón junto al río lo recorremos en unos 30’. Nos acerca desde los manantiales hacia la salida del parque. Encontramos formaciones de origen cárstico (estalactitas y estalagmitas) y un mirador cerca del rio. En él trayecto conocemos el otro extremo del sumidero donde el río Cahabón vuelve a aparecer con su enorme caudal. Temprano la neblina se despereza sobre el puente de hierro que une Semuc con Lanquin. Lo atravesamos en la despedida al igual que el día de llegada junto a un grupo de mochileros en la caja de una camioneta 4×4, de pie bien agarrados a las barras de hierro. ¡Menos mal que solo son 9 kms! Allí cambiamos de vehículo, no sabemos si por deferencia o por suerte, nos colocan en los dos asientos detrás del conductor de una furgoneta Toyota 4×4. El regreso hacia Antigua es bastante largo, ocho horas en este “shuttle colectivo”, que compartimos con 16 jóvenes mochileros de diferentes nacionalidades. Al llegar a Antigua nos parece volver a casa debido a nuestros tres hospedajes en el mismo hotel. Teníamos que recoger el equipaje que tan amablemente nos guardaban. De este modo hemos viajado a Tikal y Semuc solamente con la mochila pequeña. Como despedida repetimos “La Fonda de la calle Real”. Degustando el caldo real y el plato “De todo un poco” (asado de carnes con papas y verduras), acompañado de una cerveza Moza y una “Coronita”.

El regreso desde «el otro lado del charco» siempre es largo, en esta ocasión hacemos escala en El Salvador y otra en Madrid para después enlazar con el vuelo hacia Barcelona. Nuestro equipaje para rodar mundo es el de la foto. En cada viaje llevamos lo mismo (dos mochilas grandes con ruedas que facturamos y dos pequeñas en mano). Es nuestra casa durante todo el recorrido.

Los aeropuertos nos gustan, sabemos distraernos y a día de hoy que todos tienen Wifi son útiles  para poder concluir el último post de Conmasde70 para la ocasión.

¡Hasta el próximo viaje amigos! ¡Nos ha sido un placer compartir nuestra ruta sur y centroamericana  con vosotros!

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